Jornada de actividades en familia y conexión con la naturaleza en el Hípico La Esperanza
Estos encuentros estan pensados para abrir las puertas de nuestro club a toda la comunidad de la Comarca de Viedma y Carmen de Patagones, promoviendo espacios de inclusión, recreación consciente y bienestar en un entorno natural único.
Ayer, desde las 15 hs, las familias y amigos empezaron a llegar reposera en mano y termo bajo el brazo, listos para pasar la tarde en nuestro club. Con muchas ganas de pasarla bien , nos dispusimos a celebrar juntos el 25 de Mayo. Casi sin darnos cuenta, el predio se transformó en una verdadera fiesta.
El punto de partida fueron los juegos, pensados para que grandes y chicos se divirtieran a la par. Entre risas, carreras y desafíos se mezclaron alumnos de todas las actividades del club con papás, mamás, abuelos , tios y amigos. No había categorías ni edades, solo una gran comunidad jugando junta. Se armó un tan clima cálido, cercano y familiar que todo fluyó de manera natural, entre tentadas de risa y juegos.












Después de los juegos llegó el momento del arte de la mano de Racimo Folclórico. El grupo hizo su presentación llenando el lugar de movimiento, música y tradición, pero no se quedaron solos: enseguida invitaron a los participantes a bailar todos juntos. Nadie se quiso quedar afuera. La pista se armó ahí mismo, los aplausos empezaron a sonar cada vez más fuerte y disfrutamos cada cuadro en un ambiente super festivo, alegre y emotivo.





Con el corazón contento y el sol pleno de la tarde acompañándonos, nos reunimos todos para caminar juntos en un desfile hacia la pista. Ver a toda la familia de La Esperanza unida en ese trayecto fue una postal increíble. Una vez ahí, nos unimos para entonar las estrofas del Himno Nacional; un momento verdaderamente emocionante que nos dejó una hermosa sensación de orgullo, respeto y pertenencia.
Para coronar un día perfecto, no podían faltar los clásicos de nuestra tierra. Los mates, la chocolatada para los mas peques y las infaltables tortas fritas empezaron a circular entre los grupos, volviéndose la excusa ideal para estirar las charlas, compartir anécdotas y seguir riéndonos mientras el sol empezaba a caer. Fue un cierre simple y perfecto, tal como nos gusta a nosotros: compartido, cálido y con un profundo sabor a tradición.
Gracias a cada uno de los que fue parte ayer de una tarde familiar y con tradicion en el club. Por muchas tardes más así! ❤️
Te gustaria sumarte en estas actividades ? Escribinos !



















